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Experiencia en el Prenoviciado Lasallista
Sep 22, 2008
Autor: LCC Miguel Manjarrez Torres
Cuando oímos que alguien se va al convento o a un seminario, hay múltiples opiniones al respecto; desde lo que sentirán los papás al dejar a su hijo en ese lugar, la descendencia que se trunca, las carencias a las que se va a enfrentar, lo difícil que le será vivir diferente a la gran mayoría etc. Todos estos comentarios están lejos de lo que es la realidad. Un consagrado, en particular lasallista, es un orgullo para la familia biológica, por el nivel de preparación académica y humana que alcanza, pues el proceso de formación lo recibe de las mismas instituciones que dirigen. Si bien es cierto que no hay una descendencia biológica, hay un sin fin de niños a quienes atender y brindar lo que en casa no reciben. No hay ningún sacrificio que sea estéril.
Tuve la oportunidad de vivir dos semanas con los diez formando de la etapa del prenoviciado la cual dura un año (éste es el segundo año de formación religiosa que los prepara a tomar el hábito en la siguiente etapa llamada el noviciado)
Conviví con ellos como uno más, realizando las diferentes actividades de su formación religiosa: desde el levanto, la liturgia, sus clases internas y en la universidad en donde cursan la Lic en Ciencias Religiosas, el deporte, las tareas, la preparación de sus clases de Formación de valores en una escuela primaria, todo esto como parte de su proceso como prenovicios.
Para llegar a esta etapa, tuvieron que haber cursado el postulantado y que dura un año. Esta es la primera etapa necesaria, aunque hay algunos que ingresan a una etapa previa que se denomina Aspirantado, aquí los alumnos son jóvenes que estudian la preparatoria en la Salle y viven formándose en la casa de los hermanos. Esta etapa no es obligatoria en el proceso de formación pero sin duda es una experiencia inolvidable para quienes la cursan.
La etapa siguiente al noviciado se llama Escolasticado. Aquí se hacen ya los primeros votos temporales y estudian la Licenciatura en Educación. Al concluir esta etapa son enviados a comunidades por tres años para después hacer los votos perpetuos.
Es una larga carrera de preparación que no concluye con los votos, sino que los envía ahora sí, a la vida a la que han optado con un compromiso sólido. Compromiso que exige echar mano de todo lo que se les dio en su formación. Sin duda es una vida extraordinaria, rica en aprendizaje tanto humano como espiritual. Si tienes alguna inquietud en cuanto a la vida de Hermano lasallista no dudes en comunicarte a mimato_77@hotmail.com.
Indivisa Manent
http://www.lasallecancun.edu.mx/gallery/main.php?g2_itemId=14872
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